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La política de recortes sociales y de austeridad que ha venido implantando la troika en Grecia en los últimos años ha conducido a este país a una situación de desastre social que solo encuentra un precedente en la invasión nazi durante los años de la II Guerra Mundial. El hambre, el paro y la pobreza se han extendido entre amplias capas de la población y el número de suicidios se ha incrementado de forma alarmante. El triunfo electoral de Syriza fue la respuesta política de un pueblo castigado cruelmente por las políticas de la Unión Europea (UE).

El gobierno de Tsipras ha tratado de negociar con los dirigentes de la UE haciendo concesiones, rebajando sus promesas electorales, pero se ha encontrado con un muro de intolerancia y exigencias inadmisibles que le han llevado a la convocatoria de un referéndum para que sea el pueblo quien decida si acepta o rechaza las exigencias de la Unión Europea. El gobierno griego no es culpable de la situación actual, como señalan la mayoría de los periódicos españoles, siempre al servicio de los grupos empresariales que los controlan.

Los dirigentes de la Unión Europea lo que pretenden es poner de rodillas a los griegos, castigarlos por haber votado una opción política que disiente de las recetas de la troika. La intransigencia de la UE tiene también como objetivo lanzar un mensaje a todos los pueblos de Europa: no hay salida alternativa a la crisis. O se aceptan los recortes o las consecuencias serán el bloqueo financiero y el ostracismo internacional. Es un puro chantaje mafioso para aterrorizar a los pueblos y doblegarlos. De eso sabemos mucho los españoles. Cuando en 1936 los trabajadores de nuestro país tomaron las armas para enfrentarse al fascismo, las llamadas potencias democráticas, con Francia y el Reino Unido a la cabeza, decidieron que era preferible el triunfo de Franco a la victoria de la República. La burguesía francesa y británica, con su hipócrita Comité de No Intervención, fueron culpables del triunfo del fascismo en España. La lucha de los españoles era un mal ejemplo para los pueblos de Francia e Inglaterra.

Los jefes de gobierno de la Unión Europea entienden la democracia de una forma peculiar. Solo es democrático lo que beneficia a sus oscuros intereses, pero si un pueblo, como el griego, intenta ser el dueño de su propio destino, entonces se habla de decisiones irresponsables que conducen al desastre.

El pueblo griego necesita la solidaridad de todos los pueblos de Europa y del mundo. Su lucha es también la nuestra y su derrota igualmente tendría nefastas consecuencias para todos los trabajadores. Hagamos realidad esa solidaridad con nuestra lucha en la calle. Pero también es necesario hacer una reflexión de más alcance. En el marco de esta Unión Europea no hay solución para los problemas de los trabajadores, porque desde sus orígenes, cuando se constituyó como Comunidad Económica Europea (CEE), ha sido una organización al servicio de la oligarquía económica. El problema de fondo es el capitalismo, que con sus crisis periódicas conduce a la humanidad a la barbarie. La solución no es más Europa, sino otra Europa. La Europa de los pueblos frente a la Europa del capital.

La FEDERACIÓN REPUBLICANOS denuncia el terrorismo financiero que se está ejerciendo contra Grecia  y llama a manifestar en la calle la solidaridad con los trabajadores griegos.  El pueblo español ha sido víctima también de una política criminal que ha provocado miseria, paro y empobrecimiento, junto con un alarmante recorte de derechos y libertades civiles. En Grecia, como en España, como en el resto del a Unión Europea, es urgente forjar la unidad popular para derrocar a la oligarquía, para que sea posible un futuro de paz, prosperidad, libertad y dignidad.

 

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