PP y PSOE, dos caras del mismo modelo económico que nos ha llevado a esta tragedia económica, cuyas dimensiones queda por descubrir, se empeñan estos días en una carrera de promesas –es decir, de mentiras-, para intentar convencer a los españoles para que pongan a la zorra a cuidar las gallinas, pues si el incumplimiento de las promesas electorales fuese un delito, en estos momentos los sonrientes candidatos de los grandes partidos estarían detrás de unas sólidas rejas, desde el mismo momento que abandonaron el poder. Cuando el actual bipartidismo asfixia la democracia, y cuando el pesimismo, o más bien la impotencia, cunde entre una población persuadida de que sus problemas son consecuencia directa de esta alternancia pactada, nace “REPUBLICANOS”. Una bocanada de aire fresco en la política española, con la primera propuesta auténticamente innovadora desde la muerte de Franco. Sabemos que la responsabilidad última del hundimiento del incipiente “estado del bienestar”, recae no solo en la marca bipartidista PP-PSOE, si no en el marco político al que se aferran: la Constitución de 1978 y la Monarquía, como coartada para mantener un modelo de estado basado en la injusticia social permanente, y cuyo texto, para mayor escarnio, desprecia cuestiones tan vitales como el derecho al trabajo, a tener acceso a una vivienda digna, o respetar el principio de igualdad ante la ley, vulnerado por alguien que, amparándose en la Constitución, solo se siente “responsable ante Dios y ante la Historia”, como practicaba el dictador que lo nombró sucesor. Ahora, los culpables de este estado de cosas, cuyos rostros de piedra nos miran sonrientes desde los carteles electorales, buscan desesperadamente una fórmula para salir del atolladero y volver a las andadas, salvaguardando el modelo político y económico que el Rey simboliza, protegiendo a la Corona de todo debate y haciéndonos creer que nada tiene que ver con esta crisis. Veamos si eso es cierto.


Nadie ignora que quienes realmente teledirigen la política en España son los bancos, las grandes empresas, las industrias y sociedades, que, junto con la iglesia católica, componen el mismo sistema de poder instaurado por el franquismo. Un modelo en donde al pueblo, a los ciudadanos, se nos relega al papel de comparsas cada cuatro años, solo para sostener las apariencias “democráticas”. Todo este entramado de intereses, contrarios al interés general, queda avalado por una Constitución y por un Rey, garante de la preponderancia de los intereses privados frente a los públicos, de la acumulación indecente de la riqueza nacional, acaparada por un sector de privilegiados, de una justicia hecha para los ricos, de un sistema fiscal que mima a los grandes capitales, mientras tolera la impunidad de la economía sumergida y la existencia de grandes bolsas de dinero negro. Esta es la Monarquía, el modelo de estado y de gobierno, que nos ha llevado a la crisis que nos aplasta, mientras ellos, los responsables, del Rey a Zapatero y de Rajoy hasta Botín, saltan sonrientes de moqueta en moqueta, sin haber pisado un charco en toda su vida.

Votar a la candidatura “REPUBLICANOS” es, al propio tiempo, un testimonio de indignación, pero sobre todo, de apuesta por un futuro en el que los ciudadanos rescaten para sí el derecho a elegir si prefieren seguir como estamos, gobernados por “los mercados”, o si optan por una República, en la que la política no esté regulada –como ahora sucede- por leyes tramposas, que cambian el valor de los votos en beneficio del bipartidismo, y en donde la máxima representación de la soberanía popular no esté representado por un Rey que disfruta de una de las mayores fortunas europeas, o por su heredero, un príncipe que detenta una casa de quince mil metros cuadrados… que pagan con su sufrimiento los hipotecados, los parados y los enfermos en las eternas lista de espera. “REPUBLICANOS” encarna un gran movimiento social, que recogiendo buena parte de las reivindicaciones del movimiento del 15-M, quiere entrar en las instituciones y en la conciencia de los ciudadanos, para promover los cambios sociales y económicos que se proponen en su programa electoral. Porque no basta con protestar,  “REPUBLICANOS” es el voto de la esperanza.


Floren Dimas Balsalobre

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