Agustín Canales Alonso

(Tomado de Trabajadores de la Enseñanza (septiembre 2011), revista de CCOO-Enseñanza de Castilla  y León)

El Gobierno central y los regionales, fieles ejecutores de la doctrina neoliberal y mera correa de transmisión de los Mercado Botín, Mercado González,…, rechazan fóbicamente políticas fiscales progresivas y de combate del fraude fiscal, generadoras de fondos, y con el pretexto de la crisis lanzan medidas de ajuste y austeridad que sólo pauperizan a los sectores populares y deterioran hasta el escándalo los servicios públicos, como la sanidad y la educación. Ahora, esos mercados y sus agencias presionan para parasitar aún más los recursos del Estado, para aumentar la rentabilidad de la deuda del Estado español, que ellos mismos compran, y empujar a esos gobiernos a que den una vuelta de tuerca más.

Las Instrucciones de inicio de curso de la Consejería de Madrid, preñadas de medidas que suponen un atentado contra la educación pública madrileña, son la traducción de todo esto a la política educativa. Y llueve sobre mojado, pues el pasado curso ya tuvo que sufrir recortes.

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid pretende despedir a 3.000 compañeros (súmense a los 2.500 del curso que ahora termina); subir a 20 las horas lectivas; eliminar la hora lectiva de tutoría con los alumnos[1] y sustituirla por una hora de matemáticas, lengua o inglés; hacer desaparecer los desdobles, refuerzos, apoyos, Aulas de Enlace (Aliso); impedir, por falta de horario, la continuación de proyectos y programas o las mismas actividades extraescolares. Las Instrucciones conllevarán, además, un aumento del número de alumnos por aula y de la asignación de materias afines.

Ante el ataque del Gobierno de Esperanza Aguirre, la CEAPA le pedía al Ministerio de Educación[2] que actuase en contra, porque, entre otras cosas, “las demás comunidades pueden seguir los pasos de Madrid y acometer medidas similares, con la excusa de los recortes presupuestarios”.

Sabemos que muchas de las políticas, no sólo educativas, del laboratorio de Madrid se extienden posteriormente a otros territorios, sobre todo si son del mismo signo político. Es probable que la Junta de Castilla y León quiera poner en marcha las mismas medidas educativas u otras parecidas. Recordemos que poco después de que la “Cólera de Dios” (léase, Aguirre, por nombre Esperanza) hablase del Bachillerato de Excelencia, los mismos términos salían de la boca del señor Herrera. “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon la tuyas a remojar”, dice el refrán.

Obviamente, no se trata de aceptar sin más que nos va a pasar lo que al vecino sino de, conociendo el precedente, estar atentos, vigilantes y, si se exporta a nuestra región, hacerle frente como lo están haciendo los compañeros de Madrid. ¡No dejaremos que nadie nos corte las barbas!

Mas, para ello, sólo cabe la movilización y una movilización sostenible y bien planificada y organizada: en los centros, con asambleas, con plataformas reivindicativas claras, que deben ser, inexcusablemente, de avance: en lo organizativo, en la toma de conciencia de los trabajadores, en definitiva, de avance en la lucha; plataformas unitarias que aglutinen a todas aquellas organizaciones sindicales que no obstaculicen lo anterior; plataformas que hagan suyas las reivindicaciones de los profesores y de toda la comunidad educativa e impliquen en las movilizaciones a docentes, personal laboral, estudiantes, padres y ciudadanos en general[3].

El deterioro y privatización de la educación es una de las muchas consecuencias de esta crisis, cuyos responsables conocemos: los mismos que siguen haciendo con ella, a costa del sufrimiento de la inmensa mayoría social, sus agostos al amparo de un sistema que nada tiene que ofrecernos, salvo paro, precariedad, pérdida de derechos, desahucios, pobreza, esclavización. No sólo está en juego la educación, sino la propia existencia de una vida digna y en libertad.

Vivimos unos momentos en que nos jugamos mucho. El Capital, ávido de ganancia, no deja de atornillar al Trabajo. Cada paso atrás de éste, y lamentablemente lo hemos visto en carne propia, es un paso adelante de aquél. Cada paso adelante nuestro es un paso atrás de los esclavistas modernos, es un paso que prepara otros para recorrer con firmeza el camino de la defensa eficaz de la educación pública, de los servicios públicos, del bienestar de la sociedad. Es hora de la movilización, de la organización de los trabajadores, del fortalecimiento del movimiento obrero mediante su ejercicio natural: la lucha en los centros de trabajo, en la calle. Es hora de lucha unitaria, decida y firme.

Escribe Juan Torres López[4] que “Si la crisis es sistémica, las soluciones deben serlo. Por eso decimos que no caben soluciones definitivas a la crisis dentro del sistema”. ¿No es hora de que reflexionemos con coherencia, seriedad y sentido de la responsabilidad, como sindicato de clase que somos, sobre esta tesis y saquemos las oportunas conclusiones?


[1] Esto no se aplicará a los centros concertados: “en la enseñanza concertada, habrá autonomía y libertad para que las tutorías sigan desarrollándose como hasta ahora”, “la enseñanza concertada pueda estar tranquila al respecto” (Unión de Cooperativas de Enseñanza de Trabajo Asociado de Madrid-UCETAM).

[2] La vergonzosa respuesta del Ministro de Educación ha sido que analizará las Instrucciones para ver si “están dentro de las disposiciones vigentes”, pero subrayando su respeto por la autonomía de Madrid (El País, 25 de julio de 2011).

[3] En este marco cobran todo su valor las Plataformas por la Escuela Pública y Laica, y su labor realizada, que ha venido promoviendo nuestro sindicato.

[4] “La crisis de las hipotecas basura. ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?” (2010).

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