Esperanza Aguirre se opone públicamente a la manifestación crítica a las Jornadas Mundiales de la Juventud y pide que se ilegalice. El PP de Madrid intenta infundir miedo a la sociedad civil para que no se debata sobre los privilegios otorgados a los participantes en la JMJ mientras se recortan servicios públicos. La intolerancia de Aguirre la alejan de las demandas de la sociedad que pide una democracia mejor donde las opiniones se debatan y no se censuren.

El mismo año que el gobierno regional de Esperanza Aguirre ha recortado la inversión en educación pública un 22%, ha eliminado las becas de comedor en la educación infantil, ha suprimido 3.000 puestos de profesores y ha subido un 50% el precio del billete sencillo de transportes, Aguirre cede gratuitamente a los organizadores de la Jornadas Mundiales de la Juventud 275 centros de Secundaria y regala el transporte a los seguidores de la Iglesia.

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