Este 14 de abril de 2011, será un día que recordaremos con cariño. Principalmente por dos razones: la primera de ellas, por haber sido capaces de aglutinar a más de quince mil personas y la segunda, por haber demostrado que los ideales republicanos están más vigentes que nunca y se refuerzan cada vez más.
Y es que en el curso del presente año la lucha de nuestro pueblo ha adquirido una intensidad y una envergadura importantes. Esta lucha, sostenida principalmente por la clase obrera, ha recibido este jueves 14 el considerable aporte de los más jóvenes, en particular de los estudiantes; cuenta ya con la participación activa de miles de mujeres y va comprometiendo todos los años a otros sectores de la población, lo cual nos llena de enorme alegría.  Los versos de nuestro gran poeta Carlos Álvarez podrían servir para ilustrar lo que todos hemos sentido en esta histórica jornada.
…he oído la canción que aquí esperamos, muy dentro de mí mismo y en la plaza”[…]“esa noble canción  que ahora me embriaga, sin más razón concreta que el despierto latido de mi pecho
A las siete de la tarde miles de personas llenaban la Calle de Alcalá desde la Plaza de Cibeles, donde arrancó la manifestación, hasta la Puerta del Sol. Miles de gargantas dieron vivas a la República y ondeaban banderas tricolores mientras coreaban canciones con estribillos tan “pegadizos” como “qué bonito, qué bonito, el piso del principito”, “se lo pagan con dinero que roban a los obreros”, “la precariedad, para Su Majestad” o “tenemos que ver a Felipe y a Letizia en la cola del INEM”.
No hay duda de que la Monarquía ha convertido al país en el paraíso de los grandes ricos y en el infierno de los pobres. Las ayudas económicas sólo existen para los clanes y no conducen a la libertad política y social tan deseada, sino a la esclavitud. ¿Acaso hemos escuchado a la realeza condenar los abusos que diariamente se cometen? La Monarquía no podrá apagar nunca la llama de la libertad que arde en el corazón de cada manifestante ni podrá eliminar la lucha de clases, de la cual ellos mismos son expresión. En último término, genera la tempestad que está llamada a crear un nuevo marco social, el único marco democrático posible y que es el primer e ineludible paso para la emancipación de la clase obrera y de los pueblos: la III República.
Al final de la manifestación el músico Salvador Amor cantó a Miguel Hernández y Sánchez Ferlosio. Él y su compañero estuvieron soberbios. Como colofón al acto, el siempre mordaz y cariñoso Carlos Tena leyó el manifiesto firmado por 28 organizaciones agrupadas en la Coordinadora Republicana de Madrid. En definitiva, un 14 de abril radiante, combativo, festivo y muy juvenil que guardaremos en nuestros corazones y que habremos de superar el próximo año.
Movilizarse en defensa de la República es, hoy por hoy, la tarea política suprema que debe unir a los hombres y mujeres progresistas de este país. Los republicanos haremos todo lo que está a nuestro alcance para que el pueblo contribuya a la causa, causa íntimamente vinculada con la lucha antifascista y antiimperialista en la que estamos firmemente comprometidos. ¡República o barbarie!
Terminamos con unos versos de Carlos Álvarez:

Un día tendrá mi pueblo,

día que sueño cercano,

la claridad en sus ojos,

la libertad en sus manos

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