Os presentamos un artículo de nuestros compañeros de MUP-Republicanos de Elche, que supone toda una declaración de intenciones respecto al reciente “pacto social” y al futuro de lucha obrera que hemos de emprender y apoyar en pro de la defensa de nuestros derechos.

Hace sólo unos días, el Gobierno logró apuntarse un tanto al conseguir un acuerdo sobre las pensiones que ha contado con la aprobación tanto de la patronal como de CCOO y UGT.

Nada más firmarse este acuerdo, sin embargo, el presidente Rodríguez Zapatero ha insistido en que siguen siendo necesarias «reformas, reformas y reformas», y ha asumido dócilmente las exigencias de la canciller alemana, A. Merkel, de configurar un «pacto de competitividad», con lo que ello significa en el lenguaje de esta gente: precariedad, bajos salarios, debilitamiento de los instrumentos de los trabajadores, etc. Rajoy y la patronal se han subido al carro (cómo no) y vuelven a las andadas con sus demandas, dando a entender claramente que el tal pacto no ha sido más que un hito en el camino de los recortes de derechos para la mayoría trabajadora.

Nos parece que los dirigentes de CCOO y UGT (los que han votado a favor del acuerdo, que desde luego cuenta con una amplia oposición sindical) no han querido confiar en sus propias fuerzas, que son las que les damos todos los trabajadores, la inmensa mayoría, que queremos luchar por nuestros derechos frente a los ataques del capital; que se han creído la consigna machacona de la patronal y su prensa, según la cual la huelga general del 29-S no salió bien y el movimiento sindical ha sido derrotado; que han asumido, en fin, que están solos en esta pelea porque la izquierda española permanece dividida, débil y con poca influencia en los debates que se dan en la sociedad.

Sin embargo, sabemos que ni todo está perdido, ni la batalla ha terminado. El capital seguirá exigiendo nuevos recortes (ya están discutiendo la necesidad de convertir el techo de gasto público en ley, pero jamás se han planteado siquiera hacer lo mismo con el derecho de la mayoría a la educación, sanidad, vivienda, empleo, etc.), y el Gobierno los aplicará escudándose, una vez más, en las imposiciones de la Unión Europea. Pero, mientras, seguirá evitando el subir los impuestos a quienes siguen amasando beneficios incluso en medio de la crisis (BBVA, Santander, Iberdrola, Inditex…).

Serán por tanto necesarios nuevos combates y la implicación de los trabajadores en la discusión, la movilización, la huelga… Que tengan por seguro CCOO y UGT que, entonces y desde ya mismo, nos tendrán junto a ellos en la pelea, leal y decididamente, como ya demostramos en la pasada huelga general y en todas las movilizaciones habidas antes y después de ella. Pero es necesario que pongamos manos a la obra cuanto antes, abriendo el debate al conjunto de la clase obrera y preparándola para la que se avecina; porque la situación, como están demostrando los pueblos hermanos de Túnez y Egipto, requiere que todos y cada uno de nosotros tome las riendas de su destino, como individuo y como miembro de una clase social, que es la mayoritaria y la más golpeada por la crisis, por sus consecuencias y por las “soluciones” que pretenden imponernos.

Por nuestra parte, seguimos trabajando por articular esa necesaria gran alternativa política de la izquierda, unitaria y republicana, capaz de acompañar y apoyar con su fuerza a los sindicatos de clase en esta lucha, y que se convierta en el referente al que miren los sectores populares para romper, en las palabras y con los hechos, en los principios y en la práctica, con el caciquismo, la corrupción, la injusticia y la falta de democracia que han ido silenciando la voz de nuestro pueblo durante más de treinta años de monarquía al servicio de los grandes capitales.

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