Os ofrecemos el comunicado que ha hecho público el MUP-Republicanos, de Elche, en relación a la subida de la tarifa eléctrica para este comienzo de año 2011, y mediante el cual quieren mostrar su apoyo a las múltiples concentraciones y actos de protesta que se están produciendo por toda España.

No pagaremos su crisis: Basta de repercutir sobre los ciudadanos las necesidades de las grandes empresas

De nuevo, el Gobierno ha optado por resolver los problemas económicos a costa de la mayoría trabajadora; en esta ocasión, mediante una nueva subida del recibo de la luz que, aunque en principio es del 9,8% como media, en realidad superará ampliamente el 10%, según han denunciado asociaciones de consumidores.

Con todo ello se pretende, dicen, acabar con el «déficit tarifario» que “sufren” las empresas productoras de electricidad desde el año 2000. Sin embargo, hay que destacar que, desde entonces, las grandes empresas del sector no han dejado de protagonizar enormes operaciones de fusión, compra e inversiones en el extranjero. ¿Por qué, entonces, pretenden que los trabajadores paguemos mucho más por la electricidad? Y, precisamente, cuando padecemos los efectos de una prolongada crisis que no hace más que incrementar el paro; cuando los precios vuelven a subir, pero los sueldos y las pensiones son congelados o reducidos; cuando se va a poner fin, incluso, a la mísera ayuda de 426 euros; cuando sube el transporte local, obligando incluso a pagar a los estudiantes de los institutos…

Es muy revelador que las quejas provengan, en general, de representantes del sector nuclear y de otras grandes empresas. Todos ellos achacan el problema a las ayudas que se han dado a las energías renovables, y que han llegado a crear una “burbuja”, por ejemplo, en el desarrollo de la energía solar. Es cierto que el Gobierno ha desaprovechado una ocasión de oro para desarrollar un fuerte sector industrial, público, vinculado a la energía eólica y solar; y que, pese a las declaraciones altisonantes, España está quedando rezagada en este campo, frente a la capacidad de innovación de otros países europeos. Pero, ¿qué se podía esperar de un Gobierno que sólo espera a que se recupere el sector de la construcción, y que se niega a que el Estado, la empresa pública, tenga un papel activo en el desarrollo económico?

Lo que no dicen, sin embargo, es que son precisamente las empresas productoras de energía nuclear e hidroeléctrica (como Iberdrola) las principales beneficiarias de la actual estructura del mercado de la electricidad en España, que fija los precios de la electricidad en función de los costes sólo de determinadas instalaciones (como las de carbón), mientras que aquéllas ya tienen sus inversiones amortizadas desde hace años, por lo que, en realidad, registran beneficios descomunales. Es por eso por lo que sus acciones han alcanzado valores muy altos en la Bolsa y les ha permitido repartir ingentes beneficios entre sus accionistas. Y son estas empresas las que se empeñan en culpar del problema a las renovables, con el apoyo del Gobierno. Más aún, sigue sin aclararse qué sucede con los llamados Costes de Transición a la Competencia, concedidos por Josep Piqué en 1998 a las empresas eléctricas, y que se excedió en unos 2.500 millones de euros (de los cuales, Iberdrola tendría que devolver unos 1.000), que nos deben las eléctricas.

Y, por último, hay que aclarar que los grandes usuarios de la industria (como las empresas siderúrgicas y de metalurgia no férrea, responsables del aumento del consumo de energía en un 3,5% durante 2010) gozan de una tarifa que es ¡diez veces menor que la que pagamos los usuarios domésticos! De nuevo, los beneficios son para unos pocos, pero las pérdidas las pagamos entre todos.

Así las cosas, es obvio que el Gobierno pretende que los trabajadores paguemos, una vez más, el ansia de beneficios de las grandes empresas y de la banca. En lugar de aumentar los impuestos de las empresas eléctricas, que han amasado enormes beneficios durante estos años, nos exige apretarnos ¡aún más! el cinturón para pagarles «lo que les debemos». Es lo mismo que lo que está sucediendo con las pensiones, con los recortes en los servicios públicos y con la reforma laboral: quieren que paguemos la crisis que no hemos provocado, que agachemos la cabeza para que los grandes capitales puedan seguir engordando sus cuentas.

Ante esta ofensiva general, no podemos hacer otra cosa que organizarnos, discutir, salir a la calle y plantear, también nosotros, los trabajadores, el pueblo, una respuesta que necesariamente debe ser unitaria, plural y de izquierdas. Y también, claro está, política, porque se trata de hacer frente a sus leyes, a su política, con la que nos machacan día tras día. Ahora que se cumplen 75 años del Frente Popular, deberíamos aprender de nuestra propia historia: es hora de levantar un frente unitario que dé respuesta a nuestras aspiraciones, que nos sirva para plantear las justas demandas del pueblo y que las lleve a todas partes, incluidos los ayuntamientos y el Congreso de los Diputados. Las próximas elecciones municipales son una buena ocasión para dar los primeros pasos en esta dirección, por lo que llamamos a todas las organizaciones y personas de izquierdas a ponernos manos a la obra en una tarea tan necesaria.

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