Circunstancias de la desaparición y muerte, en el año 1936, de varios vecinos de San Miguel de Serrezuela, Martínez, y de varios pueblos de la comarca de Piedrahita.

El los últimos días del mes de septiembre de 1936, un grupo de guardias civiles pertenecientes al acuartelamiento de la localidad de Martínez (Ávila), con una camioneta, fueron a buscar a don Heliodoro García García, Fermín Chávez Vega, Benjamin Lorenzo Castaño, Adolfo Vaquero Martín, Francisco Isidoro García Miguel, Juan Francisco García Gómez, Domingo Ortigosa Hurtado, de San Miguel de Serrezuela, y a Salvador Álvarez Hernández, natural y vecino de Martínez, (más un número indeterminado de vecinos de otros pueblos de la comarca) a sus respectivas casas, procediendo a su detención. A los de San Miguel les trasladan a la ciudad Ávila donde permanecieron detenidos en la prisión provincial; y se cree, que sobre el 27 de septiembre, fueron trasladados a la localidad de Navarredonda de Gredos (Ávila).

 El vecino de Martínez estuvo dos o tres días detenido en la cárcel de su pueblo. Desde el día que se llevaron a estas personas de sus pueblos, nunca más se supo de ellos. En la actualidad, con motivo de la exhumación de cadáveres de personas asesinadas en la Guerra Civil, han aparecido testimonios que aseguran conocer el lugar aproximado donde se encuentran enterrados, quienes, finalmente, parece ser, sufrieron el destino de ser asesinados y enterrados.
Parece ser que en la madrugada del día 28 de septiembre, este grupo de personas fueron sacadas del recinto donde estaba detenido, en la cárcel municipal de Navarredonda y en el Parador de Gredos, y posteriormente fusilados por la fuerza pública, según consta en la partida de defunción de varios de ellos. Sus restos, al parecer, se encuentran enterrados junto a la carretera AV-P-941 (dirección a Barco de Ávila), a unos setecientos metros de distancia de las cocheras del Parador Nacional de Gredos. El paraje donde está situado el enterramiento se conoce como “La Rastrilleja” y pertenece al término municipal de Navarredonda de Gredos (Ávila).
El fallecimiento de alguno de ellos, como el de Heliodoro García García, fue anotado en el Registro Civil de la localidad de Navarredonda de Gredos (fuera de plazo, en 1980), cómo ocurrido el 28 de septiembre de 1936, por consecuencia de “fusilamiento de la fuerza pública”. No se señala el lugar del enterramiento.

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